LA GRULLA
Érase una vez, había un joven que vivía solo en una casita al lado del bosque. De regreso a casa durante un día de invierno bastante nevado, oyó un ruido extraño. Se puso a caminar hacia un campo lejano de donde venía el sonido, y allí descubrió una grulla tumbada sobre la nieve llorando de dolor. Tenía una flecha clavada en la ala, pero el joven, muy cariñoso, se la quitó con mucho cuidado. El pájaro, ya libre, voló hacia el cielo y desapareció. El hombre volvió a casa. Su vida era muy pobre. Nadie le visitaba, pero esa noche a la puerta sonó un frap—frap—frap. — ¿Quién será, a esta hora y con tanta nieve? pensó él. ¡Qué sorpresa al abrir la puerta y ver a una mujer joven y bonita! Ella le dijo que no podía encontrar su camino por la nieve, y le pidió dejarla descansar en su casa, para lo cual él fue muy dispuesto. Se quedó hasta el amanecer, y también el día siguiente. Tan dulce y humilde era la mujer que el joven se enamoró y le pidió ser su esposa. Se casaron...