LAS MUJERES
En la mítica ciudad de Bagdad trajeron ante el Califa a un ladrón reincidente para ser juzgado. El castigo habitual habría sido cortarle las manos, pero ese día el Califa amaneció de buen talante y le ofreció una salida al bandido. - Dime qué quieren las mujeres y saldrás libre. El hombre lo pensó un rato y después de invocar a Allah y su Profeta le dio una respuesta astuta: - Oh, sublime Califa, las mujeres quieren que las escuchen. Pregúnteles qué quieren y se lo dirán.