EL GATITO
Había un cartel en el escaparate que decía: "Se venden gatos". El hombre entró en la tienda y vio un gatito tomando leche de un cuenco que estaba en el suelo. Se dio cuenta enseguida de que el cuenco era de un valor extraordinario, una pieza única de porcelana. Entonces, le dijo al tendero:
- Me llevo este gatito, ¿le parece bien100 yens?
El dueño estuvo de acuerdo, y entonces el comprador añadió:
- De paso, para que el gatito siga bebiendo en su propio cuenco, me llevaré también el cuenco. Le dare 200 yens por todo.
- ¡Oh, no! - dijo el tendero - Ese cuenco no tiene precio.
- Pues entonces - dijo el comprador - ¿cómo permite usted que el gato beba de él, en el suelo?
El hombre respondió con una sonrisa:
- Es la manera que tengo de vender los gatos.

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