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EL RELOJ

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Un grupo de trabajadores estaba apilando serrín en el almacén de una fábrica de hielo, cuando uno de ellos advirtió que se le había caído el reloj de su muñeca. Inmediatamente, sus compañeros interrumpieron el trabajo para buscarlo.  Acabaron tomando la búsqueda como una diversión, lanzándose el serrín unos a otros y armando una polvareda con el serrín que antes habían amontonado. Pero no dieron con el reloj. Entonces, decidieron dejarlo y se fueron a tomar un café. Un joven, que había estado observando toda la faena, entró en el almacén y, al poco rato, se presentó ante el grupo con el reloj en su mano. ‑¿Dónde estaba? ‑le preguntaron. ‑¿Dónde? Pues, en el almacén ‑les dijo el joven. ‑No puede ser ‑dijeron ellos‑, lo hemos buscado por todas partes. ¿Cómo lo has hecho? ‑Me he puesto a ello en silencio completo hasta que he oído el suave tic‑tac del reloj y lo he sacado de donde estaba enterrado bajo el serrín.

EL RÍO

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    "Un río nunca pasa dos veces por el mismo lugar", dice un filósofo. "La vida es como un río," dice otro filósofo, y llegamos a la conclusión de que esta es la metáfora más aproximada al sentido de la vida. En consecuencia, será bueno recordarlo a lo largo de todo el año que viene: A] Siempre estamos ante la primera vez. Al recorrer el camino que va desde nuestro manantial (o nacimiento) a nuestro destino (muerte), los paisajes son siempre nuevos. Debemos encarar todas estas novedades con alegría, y no con miedo, porque de nada sirve temer lo que no se puede evitar. Un río no deja nunca de correr. B] En un valle, andamos más despacio. Cuando todo a nuestro alrededor se vuelve más fácil, las aguas se calman, nos volvemos más amplios, más largos, más generosos. C] Nuestras márgenes son siempre fértiles. La vegetación sólo nace donde existe agua. Aquél que entra en contacto con nosotros, debe entender que estamos allí para dar de beber a quien ti...

LA VENTANA

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    Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación del hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde durante una hora para ayudarle a drenar el líquido que tenía retenido en sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro no tenía más remedio que permanecer tumbado, conla cabeza hacia arriba. Los dos hombres charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres, sus familias, sus hogares, sus trabajos,... Y cada tarde, cuando el hombre de la cama podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino lo que podía ver desde la ventana. Le contaba que la ventana daba a un parque con un precioso lago con patos y cisnes, mientras los niños jugaban con sus cometas, los joven enamorados paseaban cogidos de la mano,...Mientras él describía esto con detalle, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e intentaba imaginárselo. Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera entró para bañarles encontrando...

EL RETRATO

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Érase una vez un hombre extraordinariamente rico que poseían una gran colección de obras de arte. La colección, que incluía algunas de las más destacadas obras de los grandes maestros, tenía un valor incalculable. El dueño de la colección compartía la pasión del arte con su hijo, a quien quería con locura. Un día estalló la guerra y el hijo fue llamado a filas. Al cabo de unas semanas, el hombre recibió un telegrama urgente en el que se le comunicaba que su hijo había muerto en combate. Destrozado, lloró la muerte de su hijo en soledad y en silencio. Era como si su tristeza no conociera límites. Varios meses después, alguien tocó a la puerta del coleccionista. Al abrir, se encontró con un hombre joven que llevaba un pequeño paquete debajo del brazo. - Usted no me conoce - le dijo el joven -. Yo era amigo de su hijo. Estábamos destinados en la misma unidad y estuve con él cuando murió. Su hijo se jugó la vida por salvarme el pellejo... La verdad es que su hij...

LA RATONERA

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Con gran preocupación vio el ratón que el dueño de la hacienda había comprado una ratonera: ¡había decidido matarlo! Comenzó a alertar a todos los otros animales: –¡Cuidado con la ratonera! ¡Cuidado con la ratonera! La gallina, al oír los gritos, le dijo que se callara: –Mi querido ratón, sé que para ti eso es un problema, pero a mí no me puede afectar en absoluto. Así que no armes tanto escándalo. El ratón fue a hablar con el cerdo, que, al ver su sueño interrumpido, se sintió molesto. –¡Hay una ratonera en la casa! –Entiendo tu preocupación, y me solidarizo contigo –respondió el cerdo–. Por lo tanto, te prometo que te tendré presente en mis oraciones esta noche; más no puedo hacer por ti. Más solitario que nunca, el ratón fue a pedir ayuda a la vaca. –Mi querido ratón, ¿qué tengo yo que ver con eso? ¿Has visto alguna vez que una vaca haya muerto en una ratonera? Al ver que no conseguía la solidaridad de nadie, el ratón volvió a su casa de la hacienda, se escondió en ...

LA PLAYA

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Un día a aquella inmensa playa las olas trajeron miles de estrellas de mar que, al bajar la marea, se quedaron atascadas en la arena.  Por allí todas las tardes solía pasear un vecino, que en esta ocasión decidió coger una estrella y lanzarla al mar.  Según iba caminando, sus pasos se hacían más cortos e iba devolviendo estrellas al agua. En un cierto momento, cuando tenía una estrella en sus manos, un vecino le cuestionó: -           ¿Qué haces? ¿Acaso no te das cuenta de las miles de estrellas que hay en la playa? Necesitaríamos un ejército de personas para devolverlas todas al mar antes de que mueran. Lo que haces no sirve para nada. A lo cual, el paseante contestó, lanzando la estrella al agua: -           Eso, explícaselo a ésta.

LA RAMA

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Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos días, el maestro cetrero informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía lo que le sucedía. No se había movido de la rama donde lo dejó. Al día siguiente, el monarca pudo observar por la ventana que el ave aún continuaba inmóvil. El rey mandó llamar a curanderos, chamanes y sanadores ara que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave. Encargó después la misión a inteligentes miembros de la corte, pero nada consiguieron. Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, con gran sorpresa, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey dijo entusiasmado: - Traedme al autor de este milagro. Rápidamente le presentaron a un campesino, y el rey le preguntó: - ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres...