DOS ÁRBOLES


El niño estaba muy intrigado.
Era primavera y todos los días iba con su abuelo al parque.
Allí se fijo en los dos árboles del fondo.
Eran dos árboles de la misma especie, su tronco era exactamente igual, eran incluso de la misma altura.
Pero eran dos árboles ¡tan distintos!
El de la derecha estaba lleno de hojas, tenía una hermosa copa.
El de la izquierda presentaba una lindas ramas muy cuidadas, con muchas hojas, pero su copa no era tan espesa.

- Abuelo – preguntó el niño - ¿Por qué en el árbol de la derecha no hay pájaros, y nadie se sienta a su sombra? Sin embargo, en el banco que está debajo del árbol de la izquierda siempre hay gente descansando?

- Fíjate – le contestó el abuelo – El árbol de la izquierda deja pasar los rayos del sol, y a su sombra la gente descansa, juega, sonríe,… y los pájaros acuden a sus ramas, allí se posan, descansan y cantan; pero el árbol de la derecha tiene tantas ramas y tanta hoja que no deja espacio para los pájaros, ni deja pasar el sol.

- ¿Y eso por qué? – preguntó el curioso nieto.

- El árbol de la izquierda – terminó el abuelo – está muy bien cuidado, le podaron las ramas que le sobraban; seguramente eso le hizo sufrir un poco, pero ahora está lleno de vida. No sabemos por qué, pero al árbol de la derecha no le quitaron las ramas que le sobraban, y ahora sólo da sombra.

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