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Mostrando entradas de marzo, 2012

LA TORTUGA Y LA LIEBRE

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Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el argumento, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre largó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante algún tiempo. Luego, al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se durmió. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó, la superó y terminó primera, declarándose vencedora indiscutible.

Moraleja: Los lentos y estables ganan la carrera.
Pero la historia no termina aquí...

La liebre, decepcionada tras haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció sus errores. Descubrió que había perdido la carrera por ser presumida y descuidada. Si no hubiera dado tantas cosas por supuestas, nunca la hubiesen vencido. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia.Esta vez, la liebre corrió de principio a fin y su triunfo fue …

LAS RANAS

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Tres ranas cayeron en un balde lleno de leche.

La primera, peisimista, concluye que no hay nada que hacer y se dejó miserablemente ahogar.

La segunda, lúcida razonadora, pensó que habría podido salir de apuros dando un gran salto. Pero, enfrascada como estaba en sus elucubraciones, no había notado que el balde tenía mango. Y contra él fue a estrellarse.

La tercera, que tenía un gran deseo de vivir, no supo hacer otra cosa que expresar tal deseo: se movió, se agitó, se sacudió,... hasta que, sacudida de tanto revolver, la leche se volvió mantequilla. Y esa se salvó.

EL REY

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A las afueras de aquella aldea vivía un anciano en una casa pobre, con su pequeño huerto y una vieja gallina. Una tarde, a punto de oscurecer, vio que en el horizonte se dibujaba un caballo. Poco después, comprobó que encima del caballo había un joven jinete. Éste, al llegar, le dijo: - -        - ¿Por dónde se va a la ciudad? Salí esta mañana temprano a cazar y me he perdido? El anciano le explicó: - Tienes que cruzar el bosque, rodear la siguiente montaña, cruzar con  mucho cuidado el río, porque hay cocodrilos, y coger la carretera a la izquierda, que te llevará directamente a la ciudad. El joven le dio las gracias y comenzó su viaje, pero enseguida el anciano le dijo: - -      - Joven, ya se ha ocultado el sol tras la montaña y pronto caerá la noche, ¿por qué te quedas aquí, descansas y mañana sigues tu camino? El joven aceptó y el anciano le ofreció una buena sopa de gallina para cenar y su cama para dormir, mientras que él lo haría en la alfombra. A la mañana siguiente, el joven…

EL TIEMPO

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Imagina que en una apuesta ganaste el siguiente premio:
Tu banco deposita CADA DÍA ¡¡86.400 euros!! en una cuenta particular a tu nombre. Pero, como es costumbre, este premio también exige condiciones específicas.

Primera condición:
Puedes disponer de TODO el dinero de la manera que TU dispongas .PERO: el dinero que NO utilices en el día, el banco lo retomará. Tampoco podrás utilizarlo para abrir otra cuenta. Simplemente, tienes que ¡GASTARLO! Cuando despiertes al día siguiente, el banco depositará nuevamente 86.400 euros en tu cuenta para que lo gastes ¡ESE DÍA! Y así sucesivamente..

Segunda condición:
El banco puede cancelar el premio EN CUALQUIER MOMENTO y SIN PREVIO AVISO! El banco cancela la cuenta y NO tienes opción alguna para abrir otra cuenta con ese dinero. Entonces, el juego se da por terminado.
Entonces, ¿TU qué harías? ¿Empezarías a comprarte todo lo que te venga en gana? No solo para tí, sino para las personas que quieres y estimas mucho ¿Cierto o no?
Quizás, incluso para gen…

LA CAJA

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Hace ya algún tiempo un hombre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envoltura. El dinero le era escaso en esos días, por lo que explotó en furia cuando vio a la niña tratando de envolver una caja.

A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la caja envuelta y le dijo:
- “Esto es para ti, papá”.

Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió la caja y la encontró vacía, otra vez gritó con ira:
- “¿Acaso no sabes que cuando se le da un regalo a alguien se supone que tiene que haber algo dentro?”

La pequeña volteó hacia arriba el rostro y con lágrimas en los ojos dijo:

- “¡Oh, papi, no está vacía! Yo puse un montón de besos dentro de esa caja y todos son para ti”.

El padre se sintió morir, rodeó con sus brazos el pequeño cuerpo de su hija y le suplicó que lo perdonara.

Dicen que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y que siempre que se sentía derrumbado, tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija habí…